RESEÑA: EL FARO (The Lighthouse), de Robert Eggers

RESEÑA: EL FARO (The Lighthouse), de Robert Eggers

17/12/2019 0 Por ericktreglia

“Boredom makes men to villains.”

A finales del siglo XIX, Ephraim Winslow (Robert Pattinson) llega a una isla de Nueva Inglaterra para desempeñarse como guardián de un faro bajo la supervisión de Thomas Wake (Willem Dafoe). Con un creciente resentimiento hacia las exigencias de su jefe y plagado de extrañas visiones, los días se tornan complicados para Winslow –y para su cordura.

The Lighthouse está filmada en blanco y negro y con la misma relación de aspecto de las películas mudas del pasado (4:3). Esta no es una película típica y las decisiones artísticas no están ahí simplemente en beneficio de la rareza. Tenemos a dos hombres en una isla de vasta e interminable superficie, pero el cuadro la hace sentir más bien estrecha. La falta de color hace de lo que podría haber sido un paisaje hermoso algo soso y sombrío. El trabajo de cámara y la situación son inquietantes. Conforme el tiempo transcurre, ambos hombres van actuando de forma progresivamente extraña, sus actos podrían reflejar cierta clase de claustrofobia. Tanto ellos como los espectadores nos preguntamos qué es real y qué es lo que parece ser psicosis inducida por el aislamiento.

Es difícil afirmar entonces que dicho aislamiento aunado a las cargas de trabajo y al alcohol justifiquen esas visiones extrañas de sirenas y tentáculos. Todo se vuelve posible, pero algo es seguro: Alguien está loco.

Pattinson y Dafoe ofrecen actuaciones brillantes, particularmente Pattinson quien entrega una interpretación lejana a todo lo que se le haya visto. Los dos balancean perfectamente sus voces de ira, locura y a veces amistad que sus personajes requieren para ser desarrollados de manera óptima. Su química y rivalidad son un verdadero espectáculo: el constante desplazamiento entre la locura que ambos experimentan y cómo cada uno la maneja resulta bastante interesante.

El score de Mark Korven tiene un efecto extraño que tritura cualquier tipo de cordura. Obviamente, los personajes no pueden escucharlo, pero atestiguamos cómo están sometidos al persistente graznido de las gaviotas, al choque de las olas y al sonido del viento soplando. Nos hace sentir como atrapados en un bucle interminable, cuánto tiempo más pueden ellos –y nosotros con ellos– soportarlo.

The Lighthouse está hecha con una habilidad tan impecable que está destinada a ser analizada indefinidamente por futuros realizadores. Cada una de sus partes encaja con gran precisión. No hay forma de ser capaces de apreciar cada elección tomada a partir de una sola visualización, pero no importa. La persistente incertidumbre es más que suficiente.

Con The Witch y ahora The Lighthouse, el director Robert Eggers se cimienta como una fuerza a ser considerada. En lugar del fervor cristiano como argumento central en The Witch, tenemos las reglas y el folclore del mar, donde Neptuno es Dios y el Davy Jones’ Locker –o casillero de Davy Jones, expresión anglosajona que hace alusión al fondo del mar– es el infierno. Esencialmente, estamos invitados a presenciar el descenso de Winslow hacia un destino mucho peor que el ahogamiento.

Tan descabellada como original y sin lanzar jamás un indicio de hacia dónde va encaminada, es The Lighthouse una de las más frescas, creativas y mejores películas del 2019.