RESEÑA: KNIVES OUT de Rian Johnson

RESEÑA: KNIVES OUT de Rian Johnson

27/11/2019 0 Por ericktreglia

“When people get desperate, the knives come out”.

El humor y el drama de Knives out estallan a partir del drama interior y acalorado de la familia Thrombey y el imperio editorial construido sobre las novelas de misterio de su patriarca, Harlan Thrombey (Christopher Plummer), quien es la víctima de este misterio.

Inicialmente, por lo menos, la narrativa se adhiere fielmente a la fórmula establecida por clásicos literarios como Asesinato en el Expreso de Oriente. Comienza, como debe, con un cadáver: un excéntrico y millonario octogenario es encontrado muerto en el dormitorio principal de su remota propiedad —con la navaja que infligió la herida fatal sostenida en su propia mano. Y aunque el forense rápidamente lo cataloga como suicidio, gradualmente se va tornando evidente que las circunstancias alrededor del deceso son todo menos simples; una auténtica lista de personajes sospechosos emerge entonces, cada uno con un motivo convincente para cometer asesinato… tan bueno como una coartada hermética que aparentemente los absuelve del crimen.

Todo lo que sabemos sobre Harlan nos llega a partir de flashbacks y observaciones que pueden hacerse sobre su aislada mansión en el campo, el primer escenario de la película. El autor de 85 años se enorgullece de lo que construyó para él y su familia. Sin embargo, como los flashbacks de la noche de su aparente suicidio aclaran, él comienza a preguntarse sobre si su riqueza ha ayudado a sus herederos o los ha contenido para explotar su verdadero potencial. Dudas que conllevan a desacuerdos entre su familia conforme se ve envuelto en distintas discusiones con ellos durante su fiesta de cumpleaños, cada uno brindando nuevos motivos potenciales para una novela policial.

Está su hijo menor, Walt (Michael Shannon), el director ejecutivo de la compañía editorial familiar que maneja la distribución de las novelas de Harlan en “30 idiomas con más de 80 millones de copias vendidas”, como Walt resalta a los detectives que lo entrevistan. Él está orgulloso de ser el responsable de las operaciones del negocio pero ha enfrentado insultos por parte de sus hermanos considerando que su título en el negocio es insignificante. También tiene una historia de haber sido rechazado por Harlan cuando le sugirió vender los derechos de sus novelas para adaptaciones y otras mercancías. Por otro lado, Joni (Toni Collette), la nuera de Harlan, e influencer en instagram, que ha sido apoyada por él desde la muerte de su esposo, y quien tiene una discusión con Harlan sobre un cheque denegado para la colegiatura de su hija Meg (Katherine Langford).

Finalmente, está la hija mayor de Harlan, Linda (Jamie Lee Curtis), su esposo, Richard (Don Johnson) y el hijo de ambos Ransom (Chris Evans). Ransom es un hombre inmaduro e irreverente, quien se marcha furioso de la fiesta de Harlan y termina faltando al funeral –es un deleite ver a Evans convertirse en un patán arrogante por primera vez desde Lucas Lee en Scott Pilgrim vs The World. Cada vez que está con el resto de los Thrombey, un desastre de discusiones superpuestas es inevitable pues disfruta remojarse en la furia de su familia, pero a pesar de sus cualidades desagradables, cuenta con la reputación de ser el único en que Harlan ve mucho de sí mismo, lo que le gana favores financieros por demás generosos durante la vida de su abuelo.

Parte de la razón de que el drama de la familia Thrombey pueda ser tan entretenido como se va transformando a lo largo de la película viene de cómo Knives out lo contextualiza desde la perspectiva exterior de la investigación y de las personas que trabajaban para Harlan. El teniente Elliott (Lakeith Stanfield) y el oficial Wagner (Noah Segan) son enviados por la policía local para investigar y entrevistar a la familia sobre la noche anterior para descartar cualquier posibilidad que no sea el suicidio. El papel de Elliott en la investigación es como el hombre recto que hace rebotar las excentricidades de la opulenta familia mientras ellos narran sus versiones sobre lo que pasó la noche de la fiesta de Harlan. Wagner, mientras tanto, actúa de manera menos desprendida de la situación puesto que es fan de las novelas de Harlan, a menudo notando cómo la arquitectura y decoración de la casa se alinean con detalles de sus libros.

Sin embargo, dentro de esta volátil situación se contonea Benoit Blanc (Daniel Craig, entregando una actuación que va más allá de los perfecto), un exuberante detective privado contratado por un benefactor anónimo. Blanc luce mucho como el tipo de protagonista peculiar que encontraríamos en una novela de Agatha Christie, pero sólo a primera vista: se disputa rotundamente contra tales comparaciones superficiales, pues mientras los detectives cavan incansablemente para descubrir la verdad, él simplemente sigue el camino establecido por la evidencia hasta su conclusión predeterminada e inevitable. Sus extrañas reflexiones filosóficas van desde la brillantez hasta la bufonería, lo que hace difícil discernir si nuestro intrépido “héroe” está simplemente optando por la ignorancia para calmar a su presa con una falsa sensación de seguridad… o si realmente es tan despistado como actúa.

El hecho de que el espectador siempre tenga acceso a más información de la que él tiene (incluida la solución al rompecabezas de la “habitación cerrada” en el centro de la trama) complica las cosas. Lo vemos tropezar en la oscuridad, luchando por desenredar una compleja red de mentiras y engaños que, en su mayor parte, ya se han desenredado para nosotros.

Mientras que revelar la identidad del perpetrador en la primera parte de una película del género detectivesco sería normalmente anticlimático, en este caso, dicha transparencia en realidad trabaja como una ventaja de la película, alterando el curso esperado del conflicto y jalando las simpatías de la audiencia en múltiples direcciones.

La pieza final del rompecabezas en Knives out procede de la enfermera que cuidaba de Harlan en sus últimos días, Marta Cabrera (Ana de Armas). Es alrededor de ella que surgen distintas sombras de cada miembro de la familia Thrombey, primordialmente un aire de condescendencia. Es ella un personaje honesto y nervioso en extremo, con un tic evidente cuando está mintiendo que se convierte en uno de los mejores chistes a lo largo de la película. Los flashbacks sobre sus momentos con Harlan se vuelven los más reveladores sobre el viejo escritor, en que podemos ver claras muestras de amistad y amabilidad entre ambos. Su presencia y actuación le añaden cierto nivel de profundidad a la historia que mantiene el tono elevado del misterio en desarrollo anclado.

La presentación de todos los personajes le da un vigor que hace volar los 130 minutos que dura esta historia, mientras la trama lanza un giro tras otro conforme las cosas suceden, incluso yendo tan lejos como para agregar otros géneros al drama de misterio. El trabajo de cámara del cinefotógrafo Steve Yedlin y la manera en que todo es editado por Bob Duscay mantienen todo en movimiento y amplifican la tensión o el humor dependiendo del momento. La banda sonora plagada de cuerdas por parte de Nathan Johnson no hace sino sumar a este pastiche del género de novela policial en que está construido. Todo esto resulta en una de las películas más perfectamente escritas del año donde no hay ningún detalle que se desperdicie y cada personaje añade algo al procedimiento. Podría pasar horas diseccionando las sutilezas estructurales y estilísticas de la película, pero para evitar spoilers me abstendré de profundizar en más detalles. Knives Out es un original genuino y sus innumerables placeres se experimentan mejor de primera mano.