RESEÑA – DON’T WORRY, HE WON’T GET FAR ON FOOT, de Gus Van Sant

RESEÑA – DON’T WORRY, HE WON’T GET FAR ON FOOT, de Gus Van Sant

01/10/2018 0 Por ericktreglia

“Poor me, poor me, pour me another drink”.

Sinopsis: Después de un accidente automovilístico debido al abuso del alcohol, John Callahan (interpretado magistralmente por Joaquin Phoenix) queda paralítico. Se integra a un programa de desintoxicación para dejar dicha sustancia de la cual ha abusado desde una edad muy temprana. Dentro del programa, conoce a mucha gente con el mismo problema que lo alientan a dejar de compadecerse de sí mismo y realmente hacer algo para cambiar su situación. Es entonces que descubre su habilidad y talento para el dibujo de caricaturas con humor transgresor (o demasiado honesto) para gente de moral hipócrita, comienza así su recuperación a través del arte.

Desde el inicio la música se nos presenta  como algo en lo que habrá que fijarse a lo largo de la película (pues está a cargo de Danny Elfman, conocido por trabajos inolvidables tales como el que realizó en Corpse Bride y tantos otros populares filmes), pero es algo que no termina de darle el plus esperado a la película: conforme avanza, las piezas musicales las escuchamos con menor frecuencia, pero también menos fuerza, se comienza con un jazz que contagia energía, pasando por una melodía que recuerda al inicio de “Mamma mia!” del popular grupo ABBA, concluyendo con sonidos livianos bastante fáciles de olvidar.

El tipo de comedia utilizado es sombrío, como la vida, ésa es la fórmula que Gus Van Sant utiliza para combinar dos géneros tan diferentes entre sí como lo son la comedia y el drama. Tenemos del lado de la comedia a Jack Black que es casi un ícono de dicho género, como Dexter, que conoce a John en una fiesta y es crucial en el destino del protagonista, y del otro lado a Rooney Mara, en el papel de Annu, quien trabaja ayudando a John a sobrellevar lo que le sucedió y con el cual, con el paso de los días, establecerá una relación muy significativa para ambos.

Al final, tenemos un Danny Elfman desperdiciado por piezas musicales que no dejan huella como acostumbran hacer, y unas actuaciones fenomenales: tanto por parte de Rooney Mara que embelesa cada escena en la que aparece y la hace más interesante, como de Joaquin Phoenix que es maravilloso (y, vamos, ¿cuándo no lo es?) que se pierden en una trama plana y un mensaje cliché que ya ha sido mostrado en el cine de mejores formas sobre lo bien que todo puede salir si nos empeñamos en conseguirlo, algo como: “He won’t get far on foot but hell he will on that wheelchair”[1], bastante visto y, repito, mejor logrado. Esta vez, la suma de todos esos elementos ganadores arroja un producto desenfocado que jamás termina por engranar.

Hay que verla sencillamente porque nadie puede perderse ninguna película en la que aparezca Joaquin Phoenix, pero nada más.

[1] No llegará lejos a pie, pero sí en esa silla de ruedas.