RESEÑA – EL INSULTO

RESEÑA – EL INSULTO

11/09/2018 0 Por Arturo Nava

“-Es sobre decir la verdad. -¿Cuál verdad?”

The Insult, de lo personal a lo colectivo y el poder de las palabras.

Después de estar nominada como Mejor Película Extranjera para los premios Oscar de este año, llega finalmente a carteleras mexicanas “El insulto”, un filme libanés sobre lo contraproducente que puede resultar usar nuestra identidad religiosa o política como arma o escudo, cruzando la delgada línea entre lo personal y lo social.

Bajo el género de drama jurídico, Doueiri hace que sus dos personajes principales, sean tanto protagonistas como antagonistas al mismo tiempo, ambos representan el ego, la historia personal y el odio preestablecido, y a veces también institucionalizado, hacia el otro, no importa tanto cómo termina la película, el viaje es más que suficiente.

Y gran parte de ese éxito es debido a los dos actores que participan en esta batalla de palabras: Adel Karam cuya intensidad hace que su lucha no sólo nos parezca creíble sino importante, y cuando sus creencias están en duda, se las arregla para manifestar un sentido de humildad tras su armadura, sin ceder en ningún momento. Pero el verdadero maestro es el actor y director palestino, Kamel El Basha (tan magistral fue su interpretación que ganó la Copa Volpi como Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de Venecia del año pasado), quien nos mantiene constantemente sorprendidos por lo racional y humano de sus muchas facetas. La continua identificación con ambas partes del conflicto: Tony (cristiano libanés) y Yasser (palestino refugiado), interpretados por los ya mencionados actores respectivamente, nos hace ver cómo las heridas de cargar con un pasado histórico nunca son fáciles de sanar.

De entre las cinco nominadas en la categoría de Película Extranjera, yo habría votado por ésta, de haber tenido la oportunidad, ya que desde un punto de vista crítico o incluso terapéutico, se trata de algo tan esencial como lo es un filme que nos hace querer entender cómo tener más empatía, y no se puede pedir más: considerando los tiempos tan difíciles que vivimos y el odio tan arraigado hacia todo lo que nos resulta diferente contra el que luchamos día con día, sea para dejar de sentirlo o para no convertirnos en sus víctimas y termine por quebrantarnos.

– Erick Treglia.